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Huracan



HURACAN KATRINA
El huracán es un tipo de ciclón tropical, término genérico que se usa para cualquier fenómeno meteorológico que tiene vientos en forma de espiral y que se desplaza sobre la superficie terrestre.
Generalmente corresponde a un centro de baja presión atmosférica y de temperatura más alta que la que hay inmediatamente alrededor.
Tiene una circulación cerrada alrededor de un punto central. Rotan en sentido contrario a las agujas del reloj en el Hemisferio Norte y en el sentido de las agujas del reloj en el Hemisferio Sur.
El mismo fenómeno se denomina ciclón en el Océano Índico y en el Pacífico Sur, huracán en el Atlántico Occidental y el Pacífico Oriental y tifón en el Pacífico Occidental. Los huracanes y tifones son el mismo tipo de tormentas que los "ciclones tropicales" (el nombre local de las tormentas originadas en el Caribe y en la región del Mar de China, respectivamente).
Los ciclones tropicales se clasifican de acuerdo a la velocidad de sus vientos: depresión tropical (bajo las 38 mph o los 65 km/h), tormenta tropical (entre las 38 y las 73 mph) o huracán (sobre las 73 mph o 110 km/h).
¿CÓMO SE ORIGINA UN HURACÁN?

El huracán funciona como una máquina sencilla de vapor, con aire caliente y húmedo proveyendo su combustible.
Cuando los rayos del sol calientan las aguas del océano, el aire húmedo se calienta, se expande y comienza a elevarse como lo hacen los globos de aire caliente. Más aire húmedo remplaza ese aire y comienza ese mismo proceso de nuevo.
Huracán (meteorología)
De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Huracán IvanLos huracanes son movimientos de masa de aire fuertes que se forman en el mar y suelen provocar vientos con velocidades superiores a 100 km/h. Aunque con frecuencia llegan a ser altamente destructivos, los huracanes forman parte importante del sistema de circulación atmosférica, que provoca el movimiento de calor de las regiones cercanas al Ecuador hacia mayores latitudes.

Clasificación
Los huracanes se clasifican de acuerdo a la fuerza de sus vientos, mediante la escala Saffir-Simpson. Basándose en esta escala, los huracanes Categoría 1 serían los más débiles y los Categoría 5 los más fuertes. Sin embargo estos términos son relativos ya que una tormenta de baja categoría puede causar un daño mucho más grave que el de un huracán más intenso, dependiendo del lugar que impacten y del potencial de generación de otros peligros (como tornados o deslaves).
El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos considera a todos los huracanes que sobrepasan la Categoría 3 como Huracanes Mayores.
Categoría de Huracanes
Categoría 1
Velocidad del Viento Sostenida Máximo: 118-150 Kilómetros (74-95 millas) por hora
Categoría del Daño: Mínimo
Presión Aproximada: Sobre 980 hPa
Oleada Aproximada: 3-5 pies

Categoría 2
Velocidad del Viento Sostenida Máximo: 151-178 km (96-110 millas) por h
Categoría del Daño: moderado
Presión Aproximada: 979-965 hPa
Oleada Aproximada: 6-8 pies
Categoría 3
Velocidad del Viento Sostenida Máximo: 179-209 km (111-130 millas) por hora
Categoría del daño: extenso
Presión Aproximada: 964-945 hPa
Oleada Aproximada: 9-12 pies
Categoría 4
Velocidad del Viento Sostenida Máximo: 210-249 km (131-155 millas) por hora
Categoría del Daño: extenso
Presión Aproximada: 944-920 hPa
Oleada Aproximada: 13-18 pies
Categoría 5
Velocidad del Viento Sostenida Máximo: Sobre 250 km (155 millas) por hora
Categoría del Daño: catastrófico
Presión Aproximada: Debajo de 920 hPa
Oleada Aproximada: Más de 18 pies
Temporadas
A nivel mundial, la actividad ciclónica alcanza su punto máximo al final del verano, cuando la temperatura superficial de los océanos es más cálida; sin embargo, cada zona en particular tiene diferentes patrones de actividad.
En el Atlántico norte, una temporada de huracanes comienza el día 1 de junio y termina el 30 de noviembre, siendo el mes más activo septiembre. El noreste del Pacífico suele tener un período más largo de actividad, aunque por lo general en los mismos meses del año.
Formación
Aunque aún no se comprende a la perfección el proceso, se puede decir que la formación de un huracán precisa, por lo menos, tres factores:
Que la temperatura del agua del mar sea superior a 27/28 ºC generando una rápida evaporación y condensación en las capas superiores.
Que la cuantía de la evaporación dé lugar a un centro de baja presión, de anchura intermedia y de gran proyección vertical.
Que exista una continua entrada de aire más frío en las capas altas como consecuencia, de vientos alisios.
HURACAN IVAN
Disipación
Un huracán puede perder sus características tropicales en diferentes formas:
Al tocar tierra, la tormenta pierde el contacto con el agua cálida que necesita para seguir su desarrollo y rápidamente se debilita. Muchos ciclones muy poderosos se desintegran rápidamente en áreas de baja presión a uno o dos días de tocar tierra. Sin embargo, hay posibilidades de que un huracán se pueda regenerar si logra volver a salir a mar abierto. Si una tormenta pasa por un área montañosa, se debilitará rápidamente aunque el contacto sea breve. Esta última es, sin embargo, la causa de muchas muertes relacionadas con huracanes, ya que la tormenta traería lluvias torrenciales que pueden desencadenar deslizamientos.
El huracán permanece mucho tiempo en una misma área de agua, consumiendo todo el calor superficial disponible.
El huracán experimenta cizalladura, que provoca una pérdida de dirección de la convección desintegrando su estructura
Si la tormenta es débil, puede ser absorbida por otra área de baja presión, con la que se fusionaría para formar un área mayor de tormentas no-ciclónicas.
El huracán se traslada a aguas más frías, pierde sus características tropicales y se convierte en un ciclón extratropical.
Aun después de que un ciclón haya perdido sus características tropicales o se haya disipado, puede producir vientos poderosos y lluvias copiosas.
Efectos
Cualquier ciclón tropical en mar abierto puede aumentar el tamaño del oleaje, y lluvias y vientos muy fuertes que pueden afectar embarcaciones e incluso a hundirlas. Sin embargo, los efectos más devastadores de una tormenta de esta naturaleza ocurren cuando llegan a tocar tierra.
Un huracán que afecta tierra firme puede provocar daño en cuatro formas diferentes :
Viento: los vientos de un huracán pueden dañar o destruir completamente vehículos, edificios, caminos, etc., además de convertir desechos y escombros en proyectiles que son lanzados al aire a gran velocidad.
Marea: los huracanes producen un incremento en el nivel del mar, que puede inundar comunidades costeras. Este es el efecto más dañino, ya que el 80% de las víctimas de un ciclón mueren en los lugares donde estos tocan tierra.
Lluvia torrencial: las precipitaciones intensas pueden provocar deslaves en zonas montañosas, además de desbordar masas acuáticas cercanas.
Tornados: la rotación contínua de un huracán muchas veces fomenta la formación de tornados. Aunque estos tornados normalmente no son tan fuertes como sus contrapartes no-tropicales, pueden provocar graves daños.
Muchas veces, después del paso de un ciclón, los efectos secundarios de estos siguen afectando a la población. Estos incluyen:
Epidemias: el ambiente húmedo que queda tras el paso de un huracán, combinado con la destrucción de instalaciones sanitarias y un clima cálido puede inducir epidemias que pueden seguir cobrando vidas por mucho tiempo.
Apagones: los ciclones tropicales muchas veces provocan apagones masivos que dificultan la comunicación y obstaculizan los esfuerzos de rescate.
Dificultades para el transporte: las tormentas dañan puentes y carreteras, complicando los esfuerzos para transportar alimentos, agua para consumo humano y medicamentos a las áreas que lo necesitan.
PASO DE IVAN EL HURA
Detección y prevención
Los huracanes se detectan por satélites y por radares meteorológicos, desde el momento en que comienzan a formarse y por ello generalmente hay una advertencia 3 ó 4 días antes de que empiece la tormenta.
Ante la previsión de fuertes huracanes es conveniente recurrir a medidas de evacuación. De hecho, muchas de las víctimas del Huracán Andrés que ignoraron las órdenes de evacuar perdieron la vida o se dieron cuenta de que no podían hacer nada para proteger sus bienes contra la tormenta.
Nomenclatura de los huracanes
Las tormentas cuyos vientos sobrepasan los 17 m/s reciben nombres, para facilitar la identificación de estas en los avisos a la población y en los registros de demandas de seguro.
Estos nombres son tomados de listas que varían de región a región y son determinadas con años de anticipación. Los nombres se eligen, dependiendo de la región, por comités de la Organización Meteorológica Mundial o por los servicios meteorológicos nacionales o regionales que hacen los pronósticos. Cada año, los nombres de tormentas particularmente destructivas desaparecen de las listas y son sustituidos con otros.